Si llevas una casa rural, lo normal es que las reservas te lleguen por dos sitios: los portales y el teléfono. Los portales cobran por cada reserva y el teléfono te obliga a estar pendiente a todas horas. Una web propia no sustituye a ninguno de los dos, pero te da un tercer camino que es tuyo: el huésped ve la casa, mira las fechas libres y reserva sin intermediarios.

Esta guía va de lo práctico: qué páginas necesitas, cómo resolver el calendario y la reserva, qué fotos y textos funcionan, cómo aparecer en Google Maps y qué obligaciones legales afectan a la web. Sin tecnicismos y pensando en un alojamiento pequeño.

Por qué una web propia aunque estés en los portales

Estar en Booking.com, Escapada Rural o Airbnb tiene sentido: es donde mucha gente busca. El problema es que todas las reservas acaben pasando por ahí, incluidas las de quien ya te conoce.

Booking.com, por ejemplo, cobra una comisión por cada reserva. No publica un porcentaje estándar: según su página de preguntas frecuentes para alojamientos, el porcentaje se muestra en el paso «Acuerdo» del alta, y la comisión se factura a final de mes. Si quieres saber cuánto te supone al año, en la guía sobre cuánto cobra Booking a los alojamientos tienes el cálculo paso a paso.

Una web propia sirve para tres cosas muy concretas:

  • Que el huésped que repite reserve contigo. La familia que vino en agosto y quiere volver en Semana Santa no necesita un portal. Necesita un sitio donde ver fechas y reservar.
  • Que quien te descubre en un portal pueda encontrarte. Hay huéspedes que ven la casa en una plataforma y luego buscan el nombre en Google. Si no hay web, lo único que encuentra es otra vez el portal.
  • Contar lo que el portal no deja contar. El entorno, las rutas, la chimenea, el huerto, cómo es el pueblo en noviembre. Los portales igualan a todos los alojamientos en la misma ficha.

No hace falta salir de los portales; basta con que dejen de ser el único camino.

Las 6 páginas que bastan

Una casa rural no necesita una web enorme. Con seis páginas bien hechas cubres lo que el huésped quiere saber antes de reservar:

PáginaQué debe responder
InicioQué es, dónde está, para cuántas personas y un botón de reservar visible desde el primer momento
La casaCómo es por dentro: habitaciones, camas, baños, cocina, salón, calefacción, chimenea, jardín, piscina
El entornoQué hacer en cada estación: rutas, pueblos cercanos, restaurantes, actividades
Tarifas y reservaPrecio desde, estancia mínima, condiciones de cancelación, calendario o formulario
Cómo llegarMapa, distancias desde las ciudades de origen habituales, si el último tramo es de tierra
ContactoTeléfono, WhatsApp, email y dirección

Si alquilas la casa entera, «La casa» y «Tarifas» pueden ser una sola página con todo el detalle. Si alquilas por habitaciones, cada habitación merece su propia ficha con fotos y número de plazas.

Además de esas seis, el pie de página debe llevar los textos legales (aviso legal, privacidad, cookies y condiciones de reserva). Lo vemos más abajo.

Calendario y reserva: motor, formulario o WhatsApp

Aquí está la decisión más importante, porque de ella depende que la web reciba reservas o solo consultas. Hay tres formas habituales de resolverlo:

OpciónCómo funcionaVentajaInconveniente
Motor de reservasEl huésped ve disponibilidad y precio, elige fechas y paga (señal o total)Reserva cerrada al momento, también de nocheTiene un coste (cuota o comisión) y hay que mantener el calendario sincronizado con los portales
Formulario de solicitudEl huésped pide fechas y tú respondes con precio y forma de pagoBarato y sencilloLa reserva no está hecha: si tardas en contestar, se va a otro sitio
WhatsApp o teléfonoBotón que abre una conversaciónCercano, muy usado en turismo ruralDepende de que estés disponible; no deja rastro ordenado de las reservas

Para una casa que ya vende en portales, lo más cómodo suele ser un motor de reservas conectado a un channel manager, de modo que una reserva en cualquier canal bloquee esas fechas en todos los demás. Si no quieres dar ese paso todavía, un formulario bien diseñado y una respuesta rápida funcionan, siempre que el calendario de la web esté al día. En la guía sobre cómo elegir motor de reservas comparamos modelos de precio y criterios.

Si cobras una señal online, ten en cuenta dos obligaciones de la Ley 34/2002 (LSSI). Antes de que el huésped empiece a reservar, tienes que explicarle los pasos de la contratación y poner a su disposición las condiciones generales para que pueda guardarlas (artículo 27). Y después tienes que confirmarle la reserva, por ejemplo con un email de acuse de recibo en las 24 horas siguientes (artículo 28). Cualquier motor de reservas serio ya hace las dos cosas; con un formulario casero, te toca a ti.

Fotos y textos que venden la experiencia

En una casa rural el huésped no compra una habitación. Compra un fin de semana con amigos, unos días con los niños en el campo o una escapada tranquila en pareja. La web tiene que enseñar eso.

Fotos. Las imprescindibles:

  • La fachada y el exterior con buena luz.
  • Cada estancia desde la puerta, para que se entienda el tamaño.
  • Las camas tal como se van a encontrar (dobles, literas, supletorias).
  • La cocina con su equipamiento real.
  • El entorno en distintas estaciones: el jardín en primavera, la chimenea encendida en invierno, la piscina en verano.
  • Detalles que diferencian: la vista desde la ventana, el horno de leña, el camino que sale desde la puerta.

Mejor diez fotos reales y luminosas que cuarenta oscuras. Y si alguna foto es de hace años, cámbiala: el huésped que llega y no reconoce la casa no vuelve.

Textos. Escribe como hablarías por teléfono a alguien que te pregunta. Responde a las dudas que te hacen siempre:

  • ¿Hay cobertura y wifi? ¿Cómo de buena?
  • ¿Se puede llegar con un coche normal?
  • ¿Se admiten perros?
  • ¿Hay supermercado o panadería cerca? ¿A cuántos minutos?
  • ¿La casa está preparada para el frío? ¿Qué calefacción tiene?
  • ¿Qué incluye el precio (leña, ropa de cama, limpieza final)?

Cada pregunta que la web responde es una llamada menos y una duda menos antes de reservar.

El entorno por estaciones. Una página de «Qué hacer» organizada por épocas del año (setas en otoño, nieve en invierno, ríos en verano) ayuda a vender fuera de los meses fuertes y da motivos para volver. Si quieres ver una forma de contarlo, el concepto Mas Roureda de nuestros trabajos es un retiro rural ficticio que diseñamos con narración estación a estación.

Que te encuentren en Google Maps

Hay quien busca alojamiento directamente en el mapa: abre Google Maps, mira la zona y toca lo que le aparece cerca. Para salir ahí necesitas un Perfil de Empresa en Google.

Según la ayuda de Google, puedes:

  1. Crear el perfil desde business.google.com/add, con «Añade tu empresa a Google».
  2. O reclamarlo, si tu casa ya aparece en Maps: búscala por nombre y localidad, pulsa «Reclamar esta empresa» y elige una opción de verificación.

Sin verificar el perfil no controlas lo que se muestra. Google lo dice expresamente en su página sobre datos de hotel: para editar todos los servicios del alojamiento desde tu panel, debes reclamar y verificar el perfil.

Una vez verificado:

  • Pon el enlace a tu web, no al portal.
  • Sube fotos propias y actualízalas.
  • Revisa la categoría, la dirección y el teléfono.
  • Responde a las reseñas, también a las malas, con calma y datos.

En la guía de la ficha de Google para alojamientos tienes el paso a paso completo.

Obligaciones legales que tocan a la web

Esto no es asesoramiento legal, solo un resumen de lo que conviene tener en cuenta. Para tu caso concreto, consúltalo con un profesional.

Registro de viajeros. El Real Decreto 933/2021 incluye de forma expresa a los establecimientos de turismo rural entre las actividades de hospedaje obligadas. Tienes que llevar un registro informático con los datos de los viajeros y de la transacción (entre ellos, los datos del pago), conservarlo tres años y comunicar los datos por vía telemática de forma inmediata y, como máximo, en 24 horas desde la reserva o su anulación y desde el inicio de la estancia.

¿Qué tiene que ver con la web? Que si la reserva entra por tu web, parte de esos datos se recogen ahí. Conviene que el motor o el formulario pidan lo necesario y que sepas dónde quedan guardados.

Cookies. Si tu web usa cookies que no son técnicas (analítica, publicidad, vídeos incrustados de terceros…), necesitas el consentimiento del visitante. La Agencia Española de Protección de Datos, en su guía de cookies actualizada en 2023, deja claro que la opción de rechazar debe estar en la misma capa y al mismo nivel que la de aceptar, y que seguir navegando no es una forma válida de dar el consentimiento.

Aviso legal. La LSSI (artículo 10) obliga a que la web muestre, de forma permanente y gratuita, tu nombre o razón social, domicilio, email, NIF y, si los precios aparecen en la web, si incluyen o no los impuestos.

Si quieres el detalle de cada punto, lo explicamos en la guía sobre los aspectos legales de la web de un alojamiento.

Cuánto cuesta

No hay una tarifa oficial para la web de una casa rural, y los presupuestos varían mucho. El precio depende sobre todo de:

  • Cuántas páginas e idiomas tenga.
  • Si incluye motor de reservas con pago, y si este se paga aparte.
  • Quién escribe los textos y quién hace las fotos.
  • Qué mantenimiento incluye (cambios de precios, temporadas, seguridad).

Lo útil es compararlo con lo que pagas hoy en comisiones. Un ejemplo hipotético, con cifras inventadas solo para el cálculo (tu porcentaje real está en tu contrato o en la extranet del portal): una casa que factura 30.000 € al año por portales y paga un 15 % de comisión entrega 4.500 € al año. Si una de cada cinco de esas reservas pudiera llegar directa (porque son huéspedes que repiten o que te buscan por tu nombre), serían 900 € al año menos en comisiones. Con tus cifras reales, la cuenta te dirá cuánto tarda la web en pagarse.

Para ver de qué depende el presupuesto y cómo pedir presupuestos comparables, tienes la guía de cuánto cuesta una página web para un alojamiento. Y si quieres ver números de tu casa más allá de la web, en rentabilidad de una casa rural explicamos cómo calcularla con los datos del INE como referencia.

Antes de publicarla: lista rápida

  • El botón de reservar se ve en el móvil sin bajar.
  • El precio «desde» y la estancia mínima están a la vista.
  • El calendario de la web coincide con el de los portales.
  • Hay fotos de todas las estancias y del entorno.
  • Teléfono y WhatsApp se pueden pulsar desde el móvil.
  • Están el aviso legal, la privacidad, las cookies y las condiciones de reserva.
  • El Perfil de Empresa en Google enlaza a la web.

Si ya tienes web y no sabes cómo está, la auditoría web gratuita lo revisa en un minuto. Y si estás pensando en hacer una nueva, mira qué incluye nuestro diseño web para casas rurales y hostales o pide una vista previa gratuita de tu nueva web.